Una pobre declaración que “lamenta los hechos de violencia acaecidos” en la franja de Gaza, emitió este martes 3 de abril el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile. Se esperaba que el gobierno condenara a Israel por los asesinatos cometidos contra casi 20 palestinos que, además, dejó más de mil heridos en el marco de la protesta en el Día de la Tierra. También se esperaba que llamara a Israel a cumplir con el derecho internacional, como muchos otros países y políticos chilenos sí lo han hecho.

Además, en el comunicado de cancillería se sostiene que el gobierno chileno “rechaza cualquier incitación a la violencia”, dejando abierta la posibilidad de que se considerase la marcha de los gazatíes como violencia, poniendo al oprimido con la potencia ocupante en un mismo nivel de responsabilidad. Si bien menciona en la declaración que también rechaza el “uso desproporcionado de la fuerza por parte de efectivos israelíes que ha causado alrededor de 1.500 heridos y 18 víctimas fatales”, párrafo siguiente explicita la visión que intenta igualar al opresor con el pueblo oprimido y a la víctima con el victimario cuando hace un llamado a “mantener la convivencia pacífica que permita generar un ambiente de entendimiento entre las partes”.

En el comunicado, nuevamente se deja entrever que tanto las autoridades palestinas como las israelíes tienen la misma responsabilidad en el fracaso de las negociaciones. Sin embargo, eso no es así pues ha sido el Estado de Israel quien incumplió el mínimo acuerdo para lograr la creación de los dos Estados, que era detener la construcción de asentamientos israelíes en territorios palestinos. Pero Israel, no solo continuó con la construcción de asentamientos israelíes, sino que construyó un muro de segregación y tiene a Gaza convertida en la carcel a cielo abierto más grande del mundo prácticamente, sin agua potable, sin energía y sin poder salir. Además, continúa con sus políticas de apartheid al interior de Israel discriminando a los palestinos, recovándoles la identidad a los palestinos y con la colonización de Jerusalén, además de incumplir el derecho internacional que lo obligan a reconocer el derecho al retorno de los refugiados palestinos.

Desde entonces, ha sido emplazado en foros internacionales, en la ONU, en incluso en la Corte Internacional de Justicia a cumplir con el derecho internacional.

Finalmente, la pobre declaración chilena expresa que el gobierno “continuará dando su apoyo a las conversaciones destinadas a lograr una solución de dos estados que considere el derecho del pueblo palestino a constituirse como Estado independiente y, al mismo tiempo, se garantice el derecho de Israel a existir en paz dentro de fronteras seguras e internacionalmente reconocidas”.

¿Se le olvida a cancillería que Israel es un Estado que no tiene fronteras reconocidas internacionalmente? ¿Se le olvida a cancillería que Israel es una potencia ocupante?

El día lunes diversos políticos chilenos de diferentes partidos políticos condenaron la tímida respuesta del gobierno a la masacre en Gaza, y ayer martes la Cámara de Diputados realizó un minuto de silencio en homenaje a los muertos palestinos en el Día de la Tierra. Asimismo, diversos gobiernos latinoamericanos fueron enfáticos en condenar la violencia israelí. Esto no hace más que alejar a Chile de la visión regional sobre el Estado de Israel.

Los gobierno del mundo tienen el deber de impulsar el respeto al derecho internacional de todos los Estados, y con esta pobre declaración, Chile pasa por alto la condena que Israel debiera recibir por violar los derechos básicos del pueblo palestino.

Además, hace unos años, Chile reconoció el Estado de Palestina con las fronteras de 1967 y con el “lamento” de cancillería, nuestro país no se pone a la vanguardia para impulsar que eso se haga realidad condenando los asentamientos israelíes en territorio palestino ocupado, tampoco condena la masacre israelí.

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Fuente: Federación Palestina

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